Con la renovación
educativa que comenzó a finales del siglo XIX, se creía necesario un desarrollo
físico adecuado para el correcto crecimiento del niño/a. Se propusieron mejoras
en las escuelas, se incluyeron programas de gimnasia, de juegos educativos… todo ello fue muy positivo, pero se necesitaba algo más para
alcanzar un mayor cambio a la hora de incluir educación y actividad física, y
para incluir a niños/as de procedencia más humilde que no alcanzaban niveles de
higiene y alimentación óptimos.
Para el mejor
funcionamiento de ese tándem y tras varios experimentos previos de la mano de
los intelectuales ligados a la Institución Libre de Enseñanza, en el año 1887
se llevó a cabo la primera Colonia Escolar en San Vicente de la Barquera,
Cantabria, de la mano de Manuel
Bartolomé Cossío.
En este tipo de
experiencias se pretendía crear un ambiente de libertad, con juegos,
excursiones y trabajos al aire libre, donde los niños/as pudieran construir un
conocimiento propio.
Posteriormente se estudiaron las consecuencias de estas Colonias, se vieron sus beneficios, y se
reglaron de tal manera que pudieran acercarse a más niños/as.
Durante la Guerra Civil
española estas colonias escolares cumplieron otro papel igual de importante,
fueron refugio para los/as niños/as de los puntos más castigados por la guerra
y el hambre. Se situaron en territorio republicano, principalmente en la zona
del Levante y Cataluña, así como otras zonas del interior.
Sirvieron, tanto de
sitio de refugio, como lugar en el que los/as niños/as pudieron continuar
recibiendo formación educativa. A cargo de estas colonias se situaban
maestros/as de la República. Los/as niños/as podían ser acogidos por familias
de la zona y luego acudían a las sesiones de formación, así como, quedarse en
instituciones colectivas donde convivían.
Según la guerra y la
miseria fueron avanzando el número de niños/as en las Colonias Escolares
aumentaron, y al final de la misma, muchos de ellos/as no pudieron regresar a
sus hogares, o quedaron huérfanos. Su destino fue el ingreso en orfanatos,
quedar con sus familias adoptivas, o emigrar a zonas aliadas del bando
republicano, la gran mayoría a Rusia.
Esta gran iniciativa,
pensada y llevada a cabo por renovadores de la educación, que buscaban lo mejor
para los/as niños/as, paradójicamente, terminó con el drama de la migración y
la soledad para muchos/as de ellos/as.
