jueves, 27 de febrero de 2014

Escuela Nueva

El movimiento de Escuela Nueva, que surgió a finales del siglo XIX, nació como confrontación a una escuela tradicional, autoritaria y formalista, predicando un nuevo tipo de metodología educativa participativa, práctica, motivadora... Muchos fueron los protagonistas de este movimiento, pero me he querido centrar en el figura de María Montessori, una mujer digna de ser conocida por sus muchas aportaciones a la ciencia, filosofía, psicología y educación.

«El niño, con su enorme potencial físico e intelectual, es un milagro frente a nosotros. Este hecho debe ser transmitido a todos los padres, educadores y personas interesadas en niños, porque la educación desde el comienzo de la vida podría cambiar verdaderamente el presente y futuro de la sociedad. Tenemos que tener claro, eso sí, que el desarrollo del potencial humano no está determinado por nosotros. Solo podemos servir al desarrollo del niño, pues este se realiza en un espacio en el que hay leyes que rigen el funcionamiento de cada ser humano y cada desarrollo tiene que estar en armonía con todo el mundo que nos rodea y con todo el universo». Maria Montessori.



Los principios en los cuales se basa la propuesta educativa de Maria Montessori, llegaron de la mano de una observación directa del comportamiento de los/as niños/as en sus actividades sin supervisión. En ellos me gustaría destacar el enorme potencial de  los/as niños/as de absorver conocimientos de manera ilimitada, de aprender determinados caracteres de manera concreta,  la adecuaciónde espacios para ellos/as, para que puedan desarrollar su actividad de la manera más adecuada con todos los estímulos necesarios, y todo ello, comprendido y acompañado por la figura del adulto como guía o facilitador, como acompañante de camino, y así motivar su curiosidad y hacerles el protagonista de su propio aprendizaje.

Transmitir a los/as niños/as que son los agentes principales de su actividad, es uno de los pilares de este sistema, intentar que el/la niño/a sea independiente,  que sea capaz de darse cuenta de sus errores y de sus éxitos.

Montessori da, también, mucha importancia a los materiales didácticos a la hora del descubrimiento de los/as niños/as, materiales simples y autocorrectivos que ensanchen la curiosidad y la imaginación.

Yo no soy maestra, ni pedagoga, pero creo que los espacios y contenidos dedicados a la enseñanza de Educación Infantil sí están adaptados a las necesidades de los/as niños/as, de la misma manera que los materiales didácticos, aunque sí es verdad que, quizá, deberían aplicarse de manera más adecuada los principios de María Montessori. Del mismo modo que, en un aula de Educación Infantil, o Educación Primaria no debería haber un número superior a 20 niños, número que ya me parece excesivo, para que el maestro/facilitador pueda dar una atención individual a cada niño, cosa que, si no me equivoco, no ocurre hoy en día.

El movimiento de Escuela Nueva, y María Montessori, propusieron grandes mejores en la educación, pero aún queda mucho camino para llegar a la manera idónea de hacer florecer a los/as niños/as, que son el futuro de nuestra sociedad.

miércoles, 19 de febrero de 2014

¡Qué llega el Carnaval!



En esta nueva entrada voy a plantear una propuesta educativa en un museo, en la cual quiero tener en cuenta las siguientes teoría y métodos de tres importantes pedagogos.
  •  El principio de Ituición, de Johann Heinrich Pestalozzi
  •  El método Integrado, de Friedrich Fröbel.
  •  La Teoria de pasos formales, de Johann Friedrich Herbart, que se basa en la claridad del objeto, la asociación y comparación, la sistematización o generalización, y el método o aplicación.



Quiero centrar mi propuesta para niños/as entre 8 y 10 años, y se llevaría a cabo en el Museo Nacional de Antropología.  

En estas fechas en las que se acerca el Carnaval, me gustaría trabajar con los/as niños/as las diferentes maneras que existen de celebrarse.

En la sala de América del Museo existe un apartado a conocer la colorida celebración del Carnaval en la región de Oruro (Bolivia), cuyas máscaras se encuentran expuestas.

Para realizar la actividad me gustaría reunir a los/as niño/as alrededor de la vitrina donde les preguntaría qué creen que son los elementos que están viendo.  

Se generaría una conversación en la que el objetivo es que ellos cuenten su experiencia con el Carnaval, qué conocen, dónde se celebra, qué hacen ellos en Carnaval, saber si ellos se disfrazan, de qué les gustaría disfrazarse, y de qué creen que van disfrazados los protagonistas de Oruro. Sería bueno que ellos/as compararan los distintos carnavales que conocen, las diferencias y similitudes, para que se hicieran una idea de las idiosincrasias propias de los lugares.

Posteriormente se le daría una breve explicación de lo que significa el Carnaval, y unas características de la región que nos compete. 

A ser posible enseñaría copias de algunas de las máscaras del Carnaval de Oruro para que los/as niño/as interactuaran con ellas,  y que tocaran, jugaran, se dieran cuenta de la realidad total del objeto.

A continuación, se propondría hacer un taller de máscaras, destinadas a un desfile de carnaval. Ellos/as realizarían su máscara de Carnaval, y tendrían que explicar a los compañeros porqué la han hecho y qué significa para ellos.

Para finalizar la actividad se realizaría un desfile de Carnaval para los padres y acompañantes.
                                                      




                                                




lunes, 10 de febrero de 2014

¿Y quién soy yo?

A propósito del inicio de una nueva asignatura del Máster que estoy cursando, comienzo este blog como tarea para la misma.

En él voy a intentar EXPRESAR, COMPRENDER y COMPARTIR mis reflexiones, inquietudes, aportaciones y dudas en relación con el mundo de la Educación.

Para comenzar con el blog, e intentando desperezarme, comenzaré mi tarea presentándome.

Mi nombre es Ana (García), hace 25 años nací en la ciudad de Madrid, donde he vivido casi todo el tiempo, a excepción de un año en el que disfruté de una beca Erasmus en la bella ciudad italiana de Trieste.

Allí realicé mi penúltimo año de la Licenciatura de Historia, que llegó a su fin en el verano de 2012 en la Universidad Autónoma de Madrid.

Después de un año de no tener muy claro qué hacer, y habiendo tenido contacto con niños en campamentos y otras actividades extracurriculares, me picó el gusanillo de la educación no formal y comprendí la importancia de la misma.

Por todo lo anterior decidí realizar el Máster de Didácticas Específicas en Aulas, Museos y Espacios Naturales en la UAM, donde actualmente estoy, intentando adquirir el máximo de conocimiento, para poder poder encaminar mis pasos hacia un futuro aún incierto, pero que, sin duda, tiene que ver con la Educación y la Cultura.

¿Dónde voy? Todavía no lo se. Pero me gusta pensar que, poco a poco, voy construyendo el camino, puesto que, si no te pones en movimiento, nunca avanzarás.