viernes, 18 de abril de 2014

¿Hay esperanza para la Educación?



Sir Ken Robinson es un educador y escritor británico, experto en asuntos de creatividad, la calidad de la enseñanza, la innovación y los recursos humanos, el cual investiga sobre la utilidad del teatro en la educación.


En el video “Educación en el siglo XXI. Nuevas necesidades ¿nuevos retos?” se da un toque de atención al ineficiente sistema en el que se encuentra sumida la educación a nivel mundial.


En un periodo de crisis como el que estamos viviendo, que se toma como excusa para realizar las más terribles “reformas” en todos los niveles de la sociedad, la educación no queda muy bien parada. Y no solamente porque se realicen cambios que provocan su empeoramiento (como en el caso de la educación española), también el hecho de no llevar a cabo un cambio total en el planteamiento de la misma hace que el fracaso escolar aumente.


Algo que me llama la atención del video es el tema del TDAH (Trastorno por déficit de atención con hiperactividad), porque yo me había preguntado si realmente existe tal trastorno, o si es un constructo para, como se dice, justificar el déficit educativo. ¿De repente millones de niños en el mundo tienen la misma enfermedad? ¿Realmente la gente se da cuenta de que está drogando a sus hijos? Es algo que me pone los pelos de punta.


Las pastillas contra el TDAH no son más que otro argumento más para controlar. Absolutamente todo está controlado por un Gran Hermano invisible al cual no le interesa en absoluto que los sistemas educativos cambien, están bien así, de mala manera.


Educados o mal educados para responder al sistema basado en ricos y pobres, porque, nos guste o no, y eso es algo que debería cambiar, la educación aún es entendida por castas.

Un sistema diseñado en tiempos de la Revolución Industrial continuará como una máquina con patrones y estándares, seguirá separando a las personas, creando INDIVIDUOS, personas egoístas que constantemente luchen para ser mejores que los compañeros, en vez de intentar ser eso, compañeros.


Adormilamos a unos niños/as que crecen demasiado deprisa, y a los que les negamos el juego según van creciendo. ¡Qué gran error! El juego, el teatro, el dibujo, el baile, la música… todo lo que esté realizado con las artes, tan menospreciado por sistemas educativos y madres/padres, despierta a esos niños/as, les motiva, les activa, les hace pensar.


Hace que no pierdan esa creatividad que les convierte en genios, en los genios necesarios para esta sociedad tan descorazonada, y cada día más egoísta e individual.




martes, 8 de abril de 2014

Josefina Aldecoa


Al leer el artículo del periódico El País del día 17 de marzo de 2011 no puedo evitar intentar hacer memoria y recordar dónde estaba yo en marzo de 2011, para no recordar la muerte de un personaje tan importante de la historia de la educación español.

Después de haber leído el artículo bien podríamos considerar que la vida de Josefina es digna de ser analizada y considerada en los más importantes círculos intelectuales relacionados con la educación y pedagogía. 





Maestra, madre, mujer en muy estrecha relación con el mundo de la literatura, Josefina Aldecoa escribió varios libros en relación al costumbrismo de los años sesenta, como la novela Historia de una maestra la cual no fue fácil publicar, de la cual la propia Josefina Aldecoa dijo “para entender una literatura es necesario entender el contexto histórico en el que se ha desarrollado. Algunos escritores y críticos de los setenta despreciaban el realismo, y tuvimos que esperar a los noventa para que se produjera una reacción justa, de reflexión y memoria”, con esta novela se dijo que dio comienzo lo que a posteriori se ha conocido como la memoria histórica.

Esta impresionante mujer, en 1959, es decir, en pleno franquismo, fundó el Colegio Estilo, siguiendo las normas de la Institución Libre de Enseñanza que, aún hoy en día, siguen vigentes en ese centro.
Josefina creyó en algo más que lo que le tocó vivir, estuvo mucha parte de su vida rodeada de niño/as y dedicada a la educación, puesto que, como ellas misma decía es lo único que puede hacer cambiar a las personas.